domingo, 10 de febrero de 2013

Este no es el camino



La deriva que está sufriendo nuestra sociedad es cada vez más preocupante. Lo confieso llevo unos días tremendamente confuso, temeroso y pesimista. No veo salida, salvo tal vez una revolución del estilo a la que planteaba Roberto Centeno en el Confidencial esta semana. 

No la veo hasta que la política no sea una defensa de principios, de valores o de ideas en busca del bien común, en vez de una pelea continua por ser el que se sienta en el sillón y con su dedo escoge a sus amigos. 

No la veo hasta que los empresarios busquen su legítimo enriquecimiento, al tiempo que busquen el bien y la justicia. 

No la veo hasta que los jueces no sirvan más que a la justicia en vez de a intereses partidistas. 

No la veo hasta que los trabajadores no cumplan con su deber, con honradez y esfuerzo.

No la veo hasta que los funcionarios no dejen de aprovecharse del blindaje que tienen para eludir sus responsabilidades.

No la veo hasta que partidos y sindicatos no vean recortado su poder.

No la veo hasta los cristianos no seamos sal, levadura y luz.

2 comentarios:

  1. No pides nada. La clase política española, liderada por el bloque PP-PSOE, ha invertido muchos esfuerzos en proteger su posición.

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  2. Pero tenemos que romper la dinámica actual. La situación desesperada que vivimos ya no se resuelve con reformas económicas, necesita de reformas estructurales profundas.

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